Hace unos días, mientras desayunaba en la cafetería miré unos instantes al televisor y pude ver esto (ADVERTENCIA: visionadlo tan solo 1 vez, porque si lo veis más de una, es probable que os paséis el resto del día tarareándola):
La gracia es que durante el tiempo del desayuno, pude presenciar este anuncio 2 veces. Mientras lo veía, no paraba de preguntarme 2 cosas:
- ¿Quién ha hecho esto? Solo se me ocurre 1 respuesta sensata: el becario.
- ¿Cuánto cuesta la emisión de este anuncio? Teniendo en cuenta la franja horaria a lo que lo vi y la cadena, me puse manos a la obra. 720 € cada emisión (entre las 10:30 y las 11:00 de la mañana). No es tampoco mucho ya que en hora de máxima audiencia, esta misma cadena cobra casi 20.000 € por un anuncio de la misma duración.
Lo vi 2 veces, eso significa que el dueño (o la dueña) se ha gastado 1440 € para que las amas de casa, los niños resfriados y los parados se descojonen. Así que alabemos a este hombre por hacer esta gran labor social de: por un lado, aceptar el trabajo hecho por el becario. Y por otro lado, elevar los ánimos de parados y niños resfriados.
Ahora hablando en serio. ¿Qué le ocurre a la publicidad últimamente? Les ha dado a todos por poner anuncios con canciones tontas. No solo este. Ahí tenemos también por ejemplo el del ADSL de telefónica. Que les ha dado por la cancioncita cutre y por copiar videos de youtube. (Ver el post de cómo hacer un anuncio según telefónica de ateneupopular). Sin olvidar lo de imagenio vamos, telefónica en general. También de Fanta. De estos anuncios salvaría únicamente al de gas natural del invierno pasado que por lo menos tenía gracia.
Bueno. La pregunta anterior no es nada retorica ya que la respuesta es muy simple. Este sistema de anuncios funciona. Funciona porque vas tarareando la canción (mejor cuanto más estúpida) y por más que la odies está ahí. Y ese es el único objetivo de la publicidad. Que la recuerdes. Quizá debieron de utilizar este sistema en los institutos y en las universidades y en vez de cantar:
yo quiero uno de esos,
yo quiero uno de esos,
yo quiero uno de esos punto com.
Cantaríamos aquellos contenidos que tantos nos costaba asimilar y a demás, ¡LOS RECORDARÍAMOS!
Para despedirme os dejo un anuncio que a pesar de que trata de vendernos algo, al menos lo hace de una manera más creativa y nos cuenta una historia que de otra manera nunca imaginaríamos. Esperemos que retorne esta publicidad porque como siga la otra, no pienso ponerme tdt.