
Una gallina y un cerdo paseaban por la carretera. La gallina dijo al cerdo: “¿Quieres abrir un restaurante conmigo?”. El cerdo consideró la propuesta y respondió: “Sí, me gustaría. ¿Y cómo lo llamaríamos?”. La gallina respondió: “Huevos con beicon”. El cerdo se detuvo, hizo una pausa y contestó: “Pensándolo mejor, creo que no voy a abrir un restaurante contigo. Yo estaría realmente comprometido, mientras que tu estarías sólo implicada”.
Así comenzaba una charla/taller que Jerónimo Palacios (@giropa832) dio hace unos meses en la facultad de informática de Granada. Lo único que se le podría achacar de esta charla sería el hecho de que por su corta duración, uno acababa de allí como el que pasa por la puerta de un magnifico restaurante y se lleva consigo el olor de una increíble comida que no va a saborear.
Pero entremos en materia. Scrum está orientado fundamentalmente al desarrollo de software, por lo que son este tipo de empresas la que la utilizan. Son entonces estas empresas las que en el cuento de arriba se considerarían “cerdos” (junto con aquel que lo ha encargado, y junto con el scrum master). Pasemos entonces a un caso práctico.
Una empresa pequeñita (muy pequeñita) encarga a una gran empresa de desarrollo de software que le realice una aplicación enorme. La empresa de software realiza su presupuesto con una estimación en coste y en tiempo. Se firma el contrato y comienza el desarrollo. A medida que el tiempo avanza, la empresa de desarrollo de software comienza a darse cuenta de que la a cagado haciendo la estimación (¿Hasta qué punto la a cagado? Imaginaros un volcán que en vez de magma echa mierda). Así que deciden dividir el trabajo en 3 fases la empresa pequeña les sugiere que dividan el proyecto en 3 fases para poder crear una aplicación básica, y después ir adhiriéndole todo lo demás presupuestado. Vamos a suponer que la empresa de software ha dicho que podía tener la aplicación completa en 6 meses. 7 meses después solo tienen la primera fase acabada, que tan solo representa un 30% del total, y con cientos de errores que hacen que su funcionamiento sea incorrecto. Tras depurar esos errores (cuando ya llevamos casi 8 meses) comienzan a aparecer más y más… y basta con ponerse a mirar un poquito para que aparezcan aun más.
Con toda esta amalgama de errores diversos, parece ser que la fase 2 no va a arrancar nunca. Empiezan las fuertes tensiones y al final, la gran empresa de software, acaba por rescindir el contrato (sin olvidarnos en ningún momento que ellos cometieron el error presupuestando, así como ellos eran los que hacían una aplicación cargada de errores en la que daba la sensación de que nadie repasaba el trabajo una vez acabado). Esto deja a la empresa pequeña un estado altísimo de precariedad. Ha consumido todas las reservas económicas que tenía para poder aguantar hasta la llegada de la nueva aplicación y ahora no tiene dinero y tiene una aplicación básica que representa el 30% de la idea inicial. Y con este estatus les toca enfrentarse al futuro.
Solo tengo una pregunta. ¿Alguien me puede decir aquí quien es realmente el cerdo, y quien es “el gallina”?





