Hace unas semanas, Sukie me envió un video. Concretamente este.
Para el que no tenga tiempo (o ganas) de verlo, podemos comentar por encimilla que habla sobre la insostenibilidad del sistema capitalista actual. En realidad, del sistema capitalista en general. Y de como este está llegando a su fin.
He quedado con Sukie alguna que otra vez después de que me mandara el video. Y en un par de ocasiones, este ha salido en nuestras conversaciones. En ambos casos mentado por ella y centrándose en una parte concreta del video en el que habla de cómo en el siglo XV, los europeos ardían en ganas de expandirse. Cogían barcos para descubrir nuevos lugares o embarcarse en viajes imposibles. Cosa que actualmente, no ocurre. Mientras ella me habla de eso yo pienso:
Me parece increíble que en un video en el que hablan de como el sistema de vida actual, tu sistema de vida, ¡nuestro sistema de vida! toca a su fin, solo se fije en eso; en algo que en realidad no le afecta ni lo más mínimo. Cuando te están diciendo por otra parte, que el futuro es aún más incierto de lo que creíamos, o incluso, que no hay futuro (a este ritmo).
Cambiamos de escenario… pero no de tema.
Hace unas 3 semanas me topé con este otro vídeo:
Este no voy a contar de qué va. A ver si así nada más de curiosidad, lo veis. El día que yo lo vi, posiblemente me salvó de la locura. Algo de él me impactó intensamente: “No juegues con los sentimientos de los demás. No toleres que la gente juegue con los tuyos.”
Algunos días después le pasé el vídeo a Shelkie. Ella me comentó como tras verlo, se había dado cuenta de que tendría que cargar siempre con el peso de alguno de sus errores a lo largo de su vida.
Queda para mí demostrado de manera más que patente que el mundo real, y la manera que cada uno tiene de percibirlo, son cosa diametralmente diferentes. Recibimos una cantidad enorme de información cada día a través de nuestros sentidos. Demasiada. Y al final, solo nos quedamos con aquella que pasa “nuestros propios filtros”. Nuestros propios como su propio nombre indica. Adaptados a percibir la información para la cual están sintonizados.
Somos muertos del sexto sentido. Sólo vemos lo que queremos ver, o lo que por gracia o desgracia, estamos preparados para ver. Así que va a tocar un esfuerzo intenso para tratar de ser más flexibles y poder así entender mejor o los otros; porque posiblemente sus conductas no sean mejores o peores. Solo, diferentes.

Ópera prima del cineasta surcoreano 

